
Pronto nos cansamos de todo y con los años sentimos el deseo de volver atrás e intentamos recuperar la salud perdida, que nunca alcanzamos aunque gastemos todo el dinero acumulado. Tomemos conciencia que cada día de nuestra vida tiene su importancia y disfrutemos de cada vivencia para no arrepentirnos después.
Que no sea tarde al darnos cuenta que dejamos todo para después: cuando termine los estudios, cuando me case, cuando crezcan los hijos, cuando ellos se casen, cuando…, cuando…. Que no nos pase, que vivamos postergándonos como si no fuéramos a morir y muramos como si no hubiéramos vivido.